Las palabras del Corredor

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Hace tiempo venimos escuchando del Corredor Ecológico del Noreste (CEN), de las especies –como el tinglar– que de él dependen, del ruego para que se proteja esta región, de las propuestas de desarrollo sostenible y actividades ecoturísticas, y más recientemente, de la derogación, por parte del gobernador, de su designación como reserva natural.CEN-2-foto-edit

Hoy miraremos algunas de las palabras relacionadas con este tema. Se trata de las palabras del Corredor.

“Corredor” significa, literalmente, ‘que corre’.  Desde hace siglos, “corredor” es también una galería o pasillo que “corre” a lo largo de una casa o un espacio.  “Corredor biológico” y “corredor ecológico” son frases más recientes: pertenecen al siglo XX. 

Los “corredores biológicos” o “ecológicos” son espacios geográficos limitados pero continuos, que conectan ecosistemas naturales.  Son una estrategia utilizada en la conservación para evitar la fragmentación de los hábitats por actividades como la agricultura, la urbanización o infraestructuras como carreteras.

El adjetivo “ecológico” remite a “ecología”.  “Eco” viene del griego “oikos” y significa ‘casa’; “logía” viene de “logos”, que significa ‘tratado o estudio’, así que “ecología” es el estudio del lugar que es nuestra casa.  Podemos comparar “ecología” con “economía”, que se refiere a la ‘administración de la casa’.  Esas dos van de la mano en el “ecoturismo”, o ‘turismo con el que se pretende hacer compatibles el disfrute de la naturaleza y el respeto al equilibrio del medio ambiente’.

En España y otros países es más común llamar “ecologismo” y “ecologista” a lo que en Puerto Rico llamamos “ambientalismo” y “ambientalista”.  Según los corpus lingüísticos, aquí usamos ambos pares, pero hay una marcada preferencia por “ambientalismo” y “ambientalista”. 

Los defensores de la integridad del Corredor, como la Coalición pro CEN, proponen para la zona un desarrollo sostenible.  ¿O es “sustentable”, o “autosustentable”, o “autosostenible”?  ¿Cuál es la forma recomendada?

Los verbos “sostener” y “sustentar” vienen de la misma palabra latina “sustinere”, que combinaba “sub”, ‘desde abajo”, con “tenere”, ‘tener’.  (En inglés, “sustinere” dio una sola palabra: “sustain”).  Aunque tienen el mismo origen, “sostenible” se registra en el DRAE en el 2001 con la definición especializada que buscamos: ‘Dicho de un proceso, que puede mantenerse por sí mismo, como lo hace, p. ej., un desarrollo económico sin ayuda exterior ni merma de los recursos existentes’, mientras que “sustentable” se define como ‘Que se puede sustentar o defender con razones’.  La decisión del diccionario refleja la frecuencia de uso en los corpus consultados, donde predomina “sostenible” sobre “sustentable” . El DRAE incluye también la frase “desarrollo sostenible”, como ‘desarrollo económico que, cubriendo las necesidades del presente, preserva la posibilidad de que las generaciones futuras satisfagan las suyas’.

De las formas “autosostenible” y “autosustentable” podemos prescindir, por ser redundantes (el prefijo “auto” significa ‘sí mismo’, que ya está presente en el significado).

El “tinglar” o “tinglado” (Dermochelys coriacea), que ha figurado como emblema del CEN, es la tortuga marina más grande del planeta y la única de caparazón blando.  Es tan enorme como frágil, y vive bajo amenaza de extinción. “Tinglado” es el nombre que documenta el científico Agustín Stahl antes de 1917, mientras que “tinglar” es más reciente pero más frecuente.  “Tinglar” es nueva palabra en el léxico de muchos, gracias a la gestión educativa en torno al CEN.

A través de las palabras “corredor”, “ecología”, “sostenible” y “tinglar” se ha hecho un pedido de continuidad, integridad, equilibrio y bienestar en la zona para generaciones presentes y futuras.  Sin embargo, la designación de reserva natural fue derogada recientemente.  “Derogar” –que no “derrogar”– quiere decir ‘anular una norma vigente’.  Viene del latín “de-” (‘contrario’) + “rogar” (‘pedir, proponer’), y pertenece a la familia de “rogar”, “abrogar”, “interrogar”, “prorrogar”, “prerrogativa”, etc.   Eneste caso, la derogación lo que ha anulado es el ruego colectivo de protección del CEN.

¿Hablaremos en el futuro de un “corredor ecológico del Noreste” donde desova tranquilamente el “tinglar” y que es ejemplo de “desarrollo sostenible”, o nos limitaremos a mencionar –de pasada y con incomodidad– aquella lamentable “derogación”?  De los hablantes depende. 

(Publicado en el Nuevo Día el 29 de noviembre de 2009)