De aceites y olivas

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En estos tiempos de (intentar) cambiar la manteca de cerdo por el aceite de oliva, cabe preguntarse: ¿Por qué decimos aceite de oliva si se hace de aceitunas? Y ya que decimos aceite, ¿por qué los cuadros pintados con aceite se llaman óleos o al óleo? O sea: ¿por qué usamos palabras de etimologías diferentes para nombrar las mismas cosas?

En realidad estamos preguntando qué hace que una palabra tenga el destino que tiene. Ante esta cuestión –tan compleja y difícil de comprehender como la historia misma de los pueblos– conviene recordar a los grandes maestros de la lingüística histórica: “Cada palabra”, advierten, “tiene su propia historia”.

Aquí sólo pretendemos acercarnos a dos pares de palabras, cuyas relaciones pasadas y presentes nos dan una idea de lo resbaladizo –por no decir aceitoso– del asunto. Se trata de aceituna y oliva, y aceite y óleo.

Esperamos que estos apuntes etimológicos los interesen en los cambios alimenticios, y en los lingüísticos también.

Oliva es palabra latina, mientras que aceituna es árabe. Ambas llegaron a la Península Ibérica con grupos de invasores que sentaron las bases de la cultura hispánica: los primeros, romanos, y los segundos, árabes.

En español se prefirió aceituna para el fruto, mientras que oliva, que significaba tanto el fruto como el árbol, nos dejó la forma preferente para el árbol: olivo (y un bonito símbolo de la paz: la ramita de olivo). En portugués pasó igual: el fruto es azeitona y el árbol oliveira.  

Curiosamente, el famoso aceite se llamó aceite de oliva, con la forma latina, y no aceite de aceituna, con la árabe. Por otro lado, la frase aceite de oliva combina palabras de ambas extracciones u orígenes, porque contiene un elemento árabe... ¿Saben cuál es?

Sí, aceite. Esta palabra árabe significaba, precisamente, ‛el jugo de la aceituna’; de hecho, esa sigue siendo la primera acepción de aceite en el Diccionario de la Real Academia (DRAE).

O sea: bastaba con decir aceite para entender que era de aceituna. Pero pronto la palabra aceite se extendió a cualquier otro líquido graso, ya fuera de semillas, animales o minerales, y hubo que especificar cada uno, por ejemplo: aceite de almendras o aceite de bacalao.  

En latín pasó lo mismo con otra palabra: oleum, que dio en español óleo. Oleum significaba inicialmente aceite de oliva, lo que también queda reflejado en la primera acepción de óleo del DRAE. Pero al igual que aceite, óleo pronto pasó a significar aceite en general, no sólo el de oliva.

Mientras que en la Península Ibérica triunfó la forma árabe, dando aceite en español y azeite en portugués, en otras zonas del Imperio Romano sin tanto contacto con la cultura y lengua árabes, prevaleció el latín oleum. Esto es evidente en otras lenguas romances actuales: aceite en italiano es olio, en francés huile y en rumano ulei (y hasta al inglés llegó después: oil).

En español el oleum latino dejó sus marcas también. Sobrevivió en frases fijas como al óleo, para las pinturas pintadas con aceites (u óleos), o los santos óleos de la iglesia. Además figura en compuestos como petróleo u oleoducto; y en cultismos como oleaginoso (o sea: aceitoso).

Durante esta investigación encontramos refranes antiguos pero curiosos, por ejemplo: Olivo y aceituno es todo uno, que critica a aquellos que buscan diferencias en cosas que sustancialmente no las tienen, o que repiten una cosa aunque con diferente nombre o palabras.

Y otro: Fortuna y aceituna, a veces mucha, y a veces ninguna, que expresaba que así como la cosecha de aceituna podía ser escasa o abundante, pero nunca mediana, del mismo modo era la suerte, favorable o adversa, “y rara vez se contenta con la medianía”.

¿Qué concluimos de todo esto? Que cuando hablamos, hay presentes en nuestra lengua rastros de tiempos milenarios, de gentes y costumbres lejanas y dispares... Lo más grande es que no somos –ni tenemos que ser– conscientes de ello, ni de que al hablar nosotros también dejamos nuestra huella distintiva en la historia del español.

Y, para acompañar esta información, y también el almuerzo, ¿qué mejor que una ensaladita con aceite de oliva y unas aceitunas por el lado?